LA AFLICCIÓN. Despedida a Joaquín

Hay una congoja que es imposible huir de ella. Una tristeza que te sobrecoge el alma.
Un dolor indescriptible, que algunos llaman aflicción y solo se siente en las pérdidas de los seres queridos, en las pérdidas de cualquier índole que dejan a su paso un duelo.
Es distinto al de cualquier pena, es una sensación que ahoga, y solo el silencio es el que puede decir algo, el que tiene la palabra.
Yo, solo compartí buenos momentos, risas provocadas por su gran sentido del humor, (pues se reía hasta de su sombra) en las celebraciones en casa de mi amiga, en aquellos buenos tiempos que han quedado tan atrás.
Lo que más latente me queda de su esencia es que a su lado solo podías reir.
Era divertido, pero también comprometido con los quehaceres de convivencia social.
Siento la pena de su marcha, tan injusta y cruel; siento el dolor de sus seres queridos, de su mujer que, aunque, en el carácter ella era su antítesis, siento el vacío que se le viene encima, viendo que a sus hijas se le repite su propia infancia, cuándo quedó huérfana de padre, tan joven…; el de sus jovencísimas hijas que no entienden por qué; el de sus amigos y vecinos con los que compartía casi el día a día; el de mi amiga que le tenía como un buen amigo, dispuesto y protector…
En estos dos últimos años luchando por vivir decidió no perder el tiempo y hacer lo que siempre le había gustado y no pudo hacer antes o lo que sí había hecho ya, pero más intensamente echándole un pulso a la muerte.
Ayer le despedimos, a la edad en la que se debería empezar a vivir con más liberación, no ha tenido oportunidad de cumplir cincuenta.
Te vas pero no mueres definitivamente, porque siempre quedarás en nuestros recuerdos, con un dulce sabor de boca que ahora, todavía está empañado por la amargura.
Mi despedida a Joaquín, se la brindo en nombre de mi amiga, mi querida amiga, su dolor es el mío, mis palabras, las suyas, la aflicción, de todos.
Lo firmo, por ti, Nuria.







Nuria dijo
Yo no habría sabido expresar mejor la aflicción, el dolor y la pena por la pérdida de este amigo. He llorado lo que no pude llorar en su despedida. Gracias por ayudarme a hacer el duelo; como siempre nos entendemos con una mirada. Bsos
30 Julio 2007 | 09:17 PM