MI NIÑA

Creo que tienen razón los que dicen que no son los años los que nos hacen mayores sino los hijos que crecen.
Pero no creo que haya nada más satisfactorio en la vida que ver crecer a tus hijos y darte cuenta que se han convertido en personas con firmes valores, con criterios reflexionados, con carácter propio, con principios, con sueños e ilusiones y aficiones que les proporcionan su peculiaridad individual, y sobre todo comprobar que son queridos y valorados fuera del entorno familiar y algo casi imposible en estos días, el que a pesar de sus frustraciones y limitaciones son felices.
Los dos son únicos e insustituibles y además de ser lo mejor de mi vida son mi referencia, mi norte.
Mi niña, mi chiquitina cumplió el pasado día 9, los diez y ocho, sshusssss, si, si, diez y ocho, ahora que nadie nos oye lo digo bien alto, aun a riesgo de ser yo la que parece mayor.
Le preparamos una fiesta sorpresa, que realmente no esperaba, no al menos que la idea partiera de su madre y los preparativos de toda su casa (su hermano y su padre) con la complicidad de todos sus amigos (que no eran pocos) y de su chico.
Radiaba felicidad! .Pero aún le quedaba otra sorpresa, ver un sueño hecho realidad, se encontró con su guitarra eléctrica (como la tuvo su hermano cuándo cumplió también los 18,- que le voy a hacer , me han salido músicos!!-).La mayor alegría fue ver que era negra y no rosa como le habían hecho creer cuando llegó la primera parte del regalo que le había hecho su chico (el amplificador), menudo susto tenía pues siente fobia por el rosa, y todos compinchados le hicieron creer.
Ahora tendrá que compaginar la universidad, con sus estudios de piano y la afición a la eléctrica.
Su cara me quedará siempre impresa en mi retina, y su felicidad en mi corazón y en el de todos los que la queremos y compartimos esos momentos.
Pero ella tendrá ese recuerdo de por vida y siempre se sonreirá cuándo sea mayor recordándolo. 
Esos momentos son para mi regalos que la vida me brinda, como lo fue el día que la traje al mundo. Su nombre, MAITE, junto a su hermano, mi vida.







GUSTAVO dijo
Oye, Teresa, qué bonita reflexión.
Fíjate, apenas nos conocemos y coincidimos en muchas reflexiones, sólo que yo no tengo tu capacidad ni manejo de la prosa en verso que me entusiasma.
Yo siempre que hablo con mis amigos y/u conocidos de la edad, digo que yo me siento como cuando tenía los 18. Que la velocidad de mi paso por la vida me la marca la gente que me rodea, cuando, en la calle, un niño se me acerca y me pregunta: "SEÑOR, ME DICE LA HORA?" Y aparece el terrible usted. De momento pasas de sentirte un joven muchacho de 18 años a sentirte un abuelo de 30 y bastantes, casi los "otros".
Pero bueno, yo trato de tomármelo con sentido del humor y de consolarme, como hacemos todos o podríamos hacer. Dicen que el que no se consuela es porque no quiere, y paso de sentirme un viejo de 18 a sentirme un joven de 30 y bastantes, que es como me siento por dentro. Ya estoy preparado para recibir mi primera guitarra eléctrica!!!!!!!! Aunque pensándolo mejor, no podría ser una flauta dulce???? Tú todavía te tienes que ganar el regalo de tu vida, eres demasiado joven. Cuàl sería el regalo que deseas??????? Contéstame, eh?
Un abrazo Y un beso, ahora que ya hemos hablado
GUSTAVO
14 Octubre 2007 | 06:58 PM